domingo, 5 de marzo de 2017

Últimos años de vida de Schumann

En 1844, tras un viaje a Rusia, atravesó un nuevo periodo depresivo y abandonó Leipzig para instalarse en Dresde, donde tampoco se adaptaba y por ello acudió a Viena y a Berlín. En 1846, aunque le dio otro arrebato camerístico, compondrá la ópera de Genoveva (no gozará de éxito), inspirada en Tiecky Hebble. A este segundo, tendrá ocasión de conocerlo en Dresde, donde intercambiarán opiniones del personaje de Genoveva. Durante los años siguientes su salud mental y física se fue debilitando, lo cual no le impidió trabajar en multitud de obras, como sus dos Sonatas para piano y violín y su Concierto para violonchelo y orquesta. Incluso cuando, a partir de 1852, sus episodios de locura le mantienen convaleciente casi todo el tiempo, consigue aprovechar sus momentos de lucidez para completar su Misa, Requiem, Sinfonía en Re menor y Concierto para violín y orquesta. También destaca la presentación en 1846 de su Concierto para piano y orquesta en la menor, ejecutado brillantemente por su esposa Clara, en 1846 en Leipzig, lo cual conllevó a su autor una fama aún mayor y más consolidada para la Historia.
En 1849 sufre otra gran crisis depresiva, pero aún así volvió al trabajo. Su felicidad no duró mucho con la muerte de su hermano Carl, sumado a las agitaciones de Dresde, dirigidas por Wagner. Ese año, a pesar de todo, pudo obtener algo de triunfo al ser pedido que se representara su obra de Fausto y que se estrenara Genoveva, ante la presencia de Liszt Joachim Reinecke y Gade.
Para esta época se suceden las alucinaciones de ángeles, aunque muchas veces las mismas eran reemplazadas por visiones de demonios. Entre sus visiones, afirmaba recibir mensajes de Mendelssohn y otros genios del pasado. Él mismo le llega a declarar a Clara que teme que pudieran hacerle daño. Es también en esta época que desarrolla acrofobia y cualquier contacto con objetos de metal, incluyendo un simple juego de llaves. El diario de Schumann menciona que sufrió de una alucinación constante de imaginar que la nota de La 5 estaba constantemente sonando en sus oídos. Tiempo después le comenta a su hermano su deseo de suicidarse, ya que estaba angustiado por la epidemia de cólera que asolaba Europa por esas fechas; el 27 de febrero de 1854, Schumann se arroja al Rin y es rescatado a tiempo, pero su mente ya se ha perdido para siempre. Tras el episodio del intento de suicidio él mismo aconseja su internamiento en un hospital de cuidados mentales. Clara estaba por entonces embarazada, y se la ocultaron los hechos.
Finalmente es internado en un sanatorio privado en Endenich, cerca de Bonn, donde permanece hasta su muerte el 29 de julio de 1856. Había perdido a memoria. El último de sus hijos nació por entonces, y en honor a Mendelssohn, se llamó Felix.  Durante su internación no se le permitió ver a Clara bajo ninguna circunstancia; tan solo dos días antes de su fallecimiento Clara pudo verle, y por un breve momento Robert tuvo lucidez y logró reconocerla. Tenía sólo 46 años.*
 Muere víctima de un colapso neurocirculatorio (aunque según otras fuentes falleció debido a la sífilis). Fue enterrado en el cementerio viejo de Bonn, y en 1880 se erigió sobre su tumba una estatua de A. Donndorf.

Tras su muerte, Clara se entregó a dar a conocer por toda Europa la obra de Robert, dándole gran fama tras varias décadas de giras. Liszt y Brahms, amigos suyos, también representarán sus obras. Clara, fallece en 1896, se halla enterrada en la misma tumba que Robert.


*Clara, apenada y angustiada por el estado de su marido, relató los hechos de los últimos días: “Johannes lo vio, pero me rogó, con los médicos, que yo no lo viese; como un deber para ms hijos, creyeron que no tenía que conmoverme mucho. En una palabra, emprendí el viaje de regreso sin haberlo visto. Pero no soporté esto mucho tiempo: por el dolor la nostalgia de Robert, el deseo de recibir, aunque sólo fuese una mirada, el hacerle sentir mi proximidad, por todo eso tenía que volver a él, y así viajé nuevamente el domingo 27 junto con Johannes. Lo vi; era al atardecer, entre las seis y las siete. Me sonrió y me rodeó con un brazo, luego de un gran esfuerzo, pues ya no podía dominar sus miembros. Jamás lo olvidaré. No cambiaría ese abrazo por todos los tesoros del mundo. Mi Robert, ¡así hube de volverte a ver! ¡Con qué dificultad me fue preciso reconocer tus queridos rasgos! ¡Qué imagen dolorosa! Hace dos años y medio me fuiste arrebatado, sin despedida. Con tanta pesadumbre en el corazón yacía yo a sus pies, y apenas si me atrevía a respirar. Sólo de cuando en cuando me regalaba Robert una mirada nublada, pero indescriptiblemente suave. A su alrededor todo me parecía sagrado, incluso el aire que el generoso varón respiraba. Al parecer hablaba mucho, y siempre con los espíritus, y no toleraba que alguien permaneciese largo tiempo en su compañía; entonces se mostraba intranquilo y era casi imposible entender lo que hablaba. Una única vez comprendí “mi”, y seguramente quería decir “mi Clara”, puesto que al pronunciar aquella palabra me miraba con ternura. Luego dijo una vez “conozco” quería significar “a ti”, probablemente (…) Desde hacía semanas sólo se alimentaba de vino y jalea. Hoy se los di yo misma y los tomó con expresión feliz y verdadera ansia, el vino lo sorbía de mis dedos. ¡Ah, bien sabía él que era yo quien se lo daba! (…) La cabeza yacía hermosa, con la frente despejada, límpida, suavemente combada. Me encontré junto al cadáver del hombre por mí apasionadamente amado y me sentí en paz. (…) Su espíritu se cernía sobre mí; mi oración nunca fue tan fervorosa como en esa hora. Dios me conceda la fuerza de vivir sin él.”


Florestán y Eusebius

Es verdad que he dicho que hablaría de los últimos años de vida de Schumann, pero considero que no hablar de estos dos personajes antes sería un pecado (ya los mencioné en la primera entrada). Serán heterónimos del autor en sus obras, pero también personajes distintos que introducirá en sus obras. Cada uno tiene un carácter totalmente opuesto. Como dije en la primera entrada, todo lo relacionado con la vida de Schumann lo orientaré hacia su obra el Carnaval op.9. Por ello, al final, introduciré dos vídeos de dos números del Carnaval, uno es Eusebius, y otro Florestán.

Estos dos personajes, contrapuestos y complementarios, heterónimos, a través de los cuales Schumann pudo expresarse en su totalidad, así en las letras como en la música. Dentro del desfile de protagonistas que pueblan su "Carnaval", Op. 9, primero Eusebius y después Florestán aparecen juntos, uno detrás del otro, con todas sus cargas anímicas y personales. Eusebius es lírico, pensativo, receptivo y amante de las meditaciones y las contemplaciones, enamorado, soñador e infantil. Florestán es todo potencia, pasional, jugado por sus ideas y emociones, fogoso y épico. Así son, en los sonidos como en las palabras por ellos firmadas.
Una eventual preferencia de Schumann por el más melancólico de los dos se puede intuir en el hecho de que Eusebius también aparece en las "Danzas de las ligas de David" (un número del Carnaval) como una miniatura de gran expresividad que, a propósito, también le sirvió a Gandini como materia prima para su propio "Eusebius", cuatro nocturnos para piano o un nocturno para cuatro pianos, según el subtítulo de la pieza, tal vez una de las obras más poéticas de la música argentina para piano.
Hay un tercer personaje, aunque lo cierto es que es secundario puesto que esta discutida se existencia en el carácter de su música. Raro sería sereno, intelectual, el conocedor de los arcanos musicales.

En la cabeza de Schumann los tres conformaban "La Liga de David", secreta sociedad artística, amantísima de Beethoven y difusora del talento de sus contemporáneos: Mendelssohn, Chopin, Liszt, Brahms. Algunas veces escribía Florestán. Otras, Eusebius. También componía Raro. Cada uno tenía su espacio. Lo que empezó como un juego, terminó en serio. Schumann fue dirigiéndose a un abismo o una altura que él sólo comprendía. La demencia fue el final, pero en el recorrido nos dejó algunos de los momentos más sublimes de la historia de música romántica.







Estoy segura de que seréis capaces de distinguir las personalidades muy diferentes de estos personajes. Y ahora si que sí, la próxima entrada será la de los últimos años de vida de Schumann. ¡Espero que os guste!






Las parejas de Schumann


Buenos días! Lo prometido es deuda. Hoy hablaremos de las dos parejas más conocidas de Schumann, siendo una de ellas su futura mujer. Introduciré los fragmentos de las cartas que os dije.

Aprovecho para contaros más sobre su biografía entre medias de sus amores...


Amoríos
Tras la muerte de Rosalie (os recuerdo que era su cuñada), llenó su vacío femenino en primera instancia con Henriette Voigt, también pianista y sensible.
Es en el verano de 1834 cuando se enamora de Ernestine von Fricken, una chica de 16 años con quien mantendría una breve relación que él mismo rompería al acabar el año. Es durante este flirteo cuando compone la obra que analizaremos, Op. 9, Carnaval. Esta relación finalizará cuando Schumann descubre que ella no puede aportar ninguna dote, o eso dicen.
Se trata de variaciones sobre las notas que componen la palabra Asch (pueblo natal de Ernestine) en la notación musical alemana. Pero esta simbología tiene un significado más profundo que se explicará más adelante.



Robert y Clara Wieck de Schumann
Como ya dijimos antes, es en casa de Wieck, su antiguo maestro, donde conoce a su futura esposa. Se trata de Clara Wieck, su hija, y ya para entonces afamada pianista que había sido "niña prodigio", bastante famosa internacionalmente en aquella época, y de hecho se la considera la pianista más importante del siglo XIX.
En 1835 inician una relación am.* El 1 de enero de 1836, Schumann libera a Ernestine von Fricken de todo compromiso.
orosa en secreto, fundamentalmente por carta, quizá debido a la diferencia de edad entre ambos (Clara sólo tenía 16 años y Robert 25) y también porque Clara se encontraba de viaje constantemente, actuando por toda Europa. Es durante esta relación clandestina cuando escribe Escenas de niños, tal y como le relata por carta a la propia Clara
Alrededor de 1837, Robert Alexander recibirá otro duro golpe: la muerte de su madre. Esto le hará más pasional con Clara. Fruto de este dolor, nacerá su obra Fantasía en do mayor, op.17. “Es sin duda lo más apasionado que he hecho jamás”- dijo él.
Un año más tarde Robert pide la mano de Clara a su padre, pero éste, maestro vigilante del talento musical de su hija, se niega.** Clara Schumann era una pianista excepcional y tuvo una gran influencia musical sobre Robert. Compositora ella misma, le instó a no limitarse a la creación para, recomendándole que se dedicara a la composición para orquesta y se consolidará, así como un gran compositor de su tiempo. Es precisamente a partir de 1841 cuando compone oberturas sinfónicas y conciertos, en los que, sin embargo, el piano sigue teniendo un papel principal.
Ese 1837, desesperado por la aprobación de Friedrich, decide emprender un viaje a Viena, para pedir ayuda en unos proyectos fallidos la mayoría, al hijo de Mozart. Desde allí aconsejaba a Clara romper con su padre e irse a vivir a casa de su hermana Therese Schumann. En Viena, intenta proseguir con la edición de su revista y se encuentra con Liszt entusiasmado por su Carnaval y las Phantasiestücke. Allí, visitó las tumbas de Schubert y Beethoven con gran emoción, y visitó al hermano de Schubert, Ferdinand, en cuya casa descubrió la inédita Sinfonía en do mayor de Schubert, cuya publicación él tramitaría y donde compondría Humoreske y Carnaval en Viena. En 1939, fallecerá su hermano Eduard, seguido por Ernestine y Henriette.
Ante otra petición negada del viejo Friedrich en 1939 el día de Pascua ***, finalmente se casan el 12 de septiembre de 1840, para lo que deben recurrir a los tribunales al no tener la aprobación de Friedrich Wieck. En el trance judicial, visitaron a la madre de Clara, divorciada de Wieck. Allí, en Berlín, pasaron la Nochebuena los amantes. En este juicio, Mendelssohn se ofreció a declarar a favor de Schumann, aunque el recurrió a los apoyos burocráticos, que le ayudarán a conseguir el “doctor honoris causa” para los tribunales, de la Universidad de Jena.
Clara escribió en su diario que el día de su matrimonio fue el más importante y hermoso de su vida. Ambos estaban ebrios de amor. El año 1840 fue una fecha clave para Schumann, pues escribió nada menos que 138 libros. Fue el año de los lieder. Entre su producción encontramos el ciclo de Amor de poeta, inspirado en los poemas de Heine, construyendo una maravillosa conjunción de música y poesía. En un amor ya liberado de tensiones, decide buscar un ámbito más expresivo, la orquesta. Fueron invitados a la Sociedad de Conciertos de Hamburgo donde Clara ofreció un recital, a Weimar (Schumann esta vez no había sido invitado) donde encontraron a Liszt, Bremen y Oldenburg finamente a Dinamarca, que les costará una discusión y una difícil reconciliación, y solo irá Clara. Previamente, Marie, su primera hija, nació y fue apadrinada por Mendelssohn.
El año 1842 es considerado su año de música de cámara (ver en apartado de producción).
El Conservatorio de Leipzig le abrió las puertas en 1843 y fue nombrado profesor de piano y composición. Ese mismo año, nació la segunda, la pequeña Elise.
Permanecieron juntos hasta la muerte de Robert y tuvieron ocho hijos.


*En su cuaderno de noviazgos, Schumann anotó en 1835: “Penosas despedidas: en noviembre de 1835, después del primer beso en la escalera de la casa de Wieck, cuando Clara se fue a Zwickau”.

**Cuando se disponía a pedir matrimonio a Clara, la escribió requiriendo un compromiso formal, en el que decía “Se mantiene usted fiel y firme? Por inconmovible que sea mi fe en usted, aun la confianza de más fuerte de los hombres puede titubear si no tiene noticias de lo que más ama en este mundo. Y eso es usted para mí… Contésteme un simpe sí, si quiere entregar a su padre, precisamente en el día que usted cumple los años (el 13 de septiembre), una carta mía. Su padre se halla ahora bien dispuesto y n e rechazará si usted misma intercede…No olvide ese “sí” …”.
Ella respondió entonces: “¿Me pide tan sólo un pequeño “sí”? Una palabrita, ¡pero tan importante! Un corazón henchido como el mío de un amor indescriptible ¿no debería pronunciar esa palabrita con toda su fuerza? Sí, lo hago, y mi ser interior se lo susurra eternamente…Una vez más le digo “¡Sí!” Dios no querrá trocar un día de dolor la fecha en que cumplo dieciocho años.”
En la tentativa resultó ser un fracaso, y por ello Schumann escribió de nuevo: “La conversación con su padre fue terrible. Esa frialdad, esa mala voluntad, esa confusión, esas contradicciones; tiene una imprevista manera de herir en el corazón y clava el cuchillo hasta la empuñadura… ¿Y qué hacer ahora mi querida Clara? No sé por dónde empezar. En absoluto. Mi inteligenciase anonada y los sentimientos poco valen ante su padre. (…) Se ríe de todo. Incluso de las lágrimas que usted vierte…Consuéleme, ruegue a Dios que no me deje hundir en la desesperación. Me siento atacado en las raíces mismas de mi vida”
Schumann estaba abatido, pues después de esto, Clara partía una gira de siete meses y decía: “Pero créeme: Estoy realmente muy enfermo, realmente muy enfermo; un golpe, y me caigo ¿Qué es lo que de pronto me quita el impulso para el trabajo? Si fantaseo en el piano, lo que toco se transfigura en corales; si escribo, lo hago sin idea alguna. Con acordes y grandes letras sólo desearía pintar una palabra: Clara.”
***Schumann escribe de nuevo a Wieck, en un segundo intento de aprobación matrimonia que será un no:” Una vez más, plenamente identificado con Clara, me acerco a usted para pedirle que autorice nuestra unión en la Pascua venderá. Dos años han transcurrid desde mi primera petición. Usted dudaba de que ella y yo pudiésemos mantenernos fieles; así nos hemos mantenido, y nada puede hacer flaquear nuestra fe en la dicha futura (…)”

Esto es todo por hoy...La próxima entrada hablará de los últimos años de vida de Schumann. Introduciré también una carta, esta vez escrita por Clara sobre el penoso estado en el que se encontrará su marido...Para mí, es una carta muy dura y emotiva; la mejor carta de todas.


sábado, 4 de febrero de 2017

Robert Alexander Schumann



Hola buenos días:
Puesto que acabo de realizar una extensa investigación sobre el autor Robert Alexander Schumann y una de sus obras, me he dado cuenta de lo mucho que me interesa tanto su vida como sus obras. Así pues, creo que realizaré una serie de entradas para que podáis informaros poquito a poco de quien era.
Todo estará enfocado desde el punto de vista de la obra el Carnaval, op.9.

¿Quién fue Robert Alexander Schumann...?

Biografía
Robert Alexander Schumann nació en Zwickau, 8 de junio de 1810 y falleció en Endenich, hoy en día Bonn, (Alemania) 29 de julio de 1856. Tanto su vida como su obra lo convierten en uno de los paradigmas del Romanticismo musical alemán. Muestra en su máxima expresión la naturaleza del Romanticismo: pasión, drama y alegría. Schumann es conocido también por ser el autor de las formas pequeñas, de la música rapsódica, de la sucesión de pequeños episodios.
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De niño Schumann ya puso de manifiesto sus dotes musicales, aunque no hasta sus nueve años. Este interés apareció cuando vio actuar a Ignaz Moscheles en un virtuoso recital. Por ello su padre le puso en manos de Friedrich Wieck.  En casa de éste encontró a la que, y a pesar de la inicial oposición paterna, desde 1840 sería su esposa: Clara Wieck (1819-1896), una excelente pianista que se convertiría en la principal intérprete de su música para teclado, puesto que, tras su lesión, no pudo alcanzar su sueño de ser un virtuoso del piano.Gracias a la formación musical que recibió a esta temprana edad, a los siete años ya pudo componer sus primeras piezas musicales.




Literatura y música y juventud

En esa etapa de su vida no sólo componía obras musicales, sino que también redactaba ensayos y poemas. Esto se verá reflejado en sus obras de gran intensidad lírica, que confluyen una notable complejidad musical con la íntima unión de música y texto. El hecho de ser hijo de un librero, y que tanto la literatura como la música fueron sus inquietudes artísticas durante su juventud, darían explicación a esto. Fue tal su pasión por la literatura, que Schumann estuvo dudando entre ambas vocaciones.

Aunque acabó imponiéndose la música, nunca abandonó la escritura de poemas en la más pura tradición romántica, la de sus admirados Goethe, Schiller, Novalis, Byron y Hölderlin además de los clásicos griegos. Fue, además, fundador y redactor de la Neue Zeitschrift für Musik (1834), publicación que se convirtió en el órgano difusor de las teorías musicales más progresistas de su época, a través de una serie de artículos apasionados y polémicos redactados por él mismo.
Entre otros muchos ejemplos, podremos ver también la influencia de estos escritores en su producción literaria, como por ejemplo con el autor Johann Paul Friedrich Richter en sus novelas de juventud, "Juniusabende" y "Selene”.

Su padre, que tanto había propulsado la educación de Robert como pianista y escritor, fallece en 1826. Poco antes de esto, se había suicidado su hermana en un “ataque de locura”.
Su madre, que no aprobaba la dedicación a la carrera musical, en 1828 lo envía a estudiar Derecho a la Universidad de Leipzig. Su tutea, para colmo, fue delegada en el administrador de los bienes de la familia. Esta circunstancia dará lugar al introvertido carácter de Robert Schumann.
Es durante estos años cuando dará con las novelas Jean Paul Richter, que tanto le influenciarán en el futuro.


En agosto de 1829 viajó a Italia donde pudo comprobar su nulo interés por el bel canto de la ópera italiana. Viaje al que, para su disgusto, no pudieron acompañarle sus amigos Rosen y Semmel. Con todo esto, no tardó en abandonar los estudios para consagrarse enteramente a la música.


Abandono del sueño de un virtuosístico

Resultado de imagen de schumannEl sueño de Schumann por encima de todo, era ser un concertista virtuoso. Deseaba ser como los más brillantes del momento, tales como Paganini y Liszt, a los que pudo llegar a escuchar. Su impulso para definitivamente dedicarse a la música vino dado por el concierto de Paganini al que asistió en Frankfurt en 1830. Con 20 año, había decidido finalmente dedicarse a la carrera musical. Pero, ¿por qué abandonó esta idea?
Era obvio su talento musical. Por ello, en manos Wieck, se sometió a su disciplina devorándose el Clave bien temperado de Bach. Todo iba muy bien. Publicó sus Variaciones Abegg en 1831,   que dedicará a sus cuñadas. En este período de transición, siguió componiendo y practicando. Aún no tenía claros sus sentimientos hacia Clara, que por entonces tenía tan sólo trece años… pero en 1832, Clara ya representaba una obra de Schumann, que supondrá un gran éxito para ella, pero no para la composición ni el autor.
Entre tanto, se empleó a fondo en perfeccionar su técnica de teclado, inventando un aparato por el cual buscaba conseguir más control y agilidad en su cuarto dedo de la mano derecha; sin embargo, cuando se lo quitó, su dedo quedó dañado e inútil para siempre, lo que le obligaría a abandonar su carrera como pianista y convertirse finalmente en uno de los más reconocidos compositores de su siglo.
Hay fuentes secundarias que afirman que esto se debió a una cirugía fallida, y otras que a los efectos secundarios de la medicación a base del tóxico mercurio para la sífilis. De cualquier modo, las esperanzas de ser un virtuoso concertista, se desvanecieron.
Alrededor de 1839, en paralelo a su nueva actividad como compositor, iniciaba su obra de crítico musical, que generó una abundante producción literaria. Su excepcional formación y aptitud literaria se plasmaban en críticas musicales, en las que, a través de personajes imaginarios (Florestán y Eusebius principalmente), profundizaba en las obras de sus contemporáneos. Un famoso ejemplo es su ensayo sobre las variaciones de Chopin sobre un tema de Don Juan, que apareció en el Allgemeine Musikalische Zeitung en 1831.
Su Opus 2 Papillons, escrito en 1831, es otro ejemplo excepcional de la fusión entre literatura y composición musical de Schumann. Se trata de una composición para piano, que consta de varias escenas de danza inspiradas en una fiesta de disfraces. Cada danza trata de retratar a diferentes personajes y no guardan relación entre sí, excepto la última. Según escribiría el propio Schumann, está inspirada en la última escena de la obra Flegeljahre de Johann Paul Friedrich Richter y mezcla el carácter festivo con un extraordinario sentimiento melancólico.


Carácter

Durante toda su vida Schumann mostró hacia sus compañeros músicos una amistad sincera y una actitud de crítica constructiva, libre de rivalidades, algo poco frecuente en un crítico musical que también es compositor, conociendo además su estado de salud tanto mental como físico. Esta actitud abierta y generosa le permitió ser el "descubridor" de Johannes Brahms cuando éste sólo era un joven y desconocido pianista de 20 años. Brahms se convirtió en íntimo amigo de Schumann (y de su esposa Clara Wieck, especialmente en los años en los que la enfermedad de Schumann se agravó) y se vio claramente influido por su música.
Resultado de imagen de schumannEn 1833, fue cuando fundó la Davidsbündler, una asociación cultural que aspiraba a encontrar la verdad música, comprometiéndose con la producción del momento y declarando a guerra dialéctica contra la rutina, contra quienes la practicaban como creadores y contra quienes aplaudían como pasivos y despreocupados espectadores (los filisteos). Esto se verá reflejado también en el Carnaval. Ese mismo año, fallecen tanto su cuñada Rosalie como su hermano Julius. Rosalie, había sido posiblemente uno de los amores imposibles más fervientes, pues había sido una de las personalidades femeninas que más habían impresionado a Schumann. Esto le provocó una serie de crisis nerviosas agravadas por sus depresiones y periodos de reclusión absoluta entre otras cosas. Fueron frecuentes y en aumento a lo largo de la vida de Schumann. Llegó a escuchar voces y experimentar alucinaciones. Este declive psíquico se relacionó inicialmente con la sífilis e incluso con el desastroso tratamiento médico a base de mercurio, habitual en la época. Esta posibilidad se descartó ya que los síntomas de desequilibrio mental de Robert Schumann ya eran evidentes desde su juventud, antes de que la sífilis se hubiese manifestado.
La teoría más aceptada actualmente es que padecía de trastorno bipolar. Pero la gran intensidad creativa de Schumann se concentraba en sus periodos de lucidez. Tan pronto como se restablecía de un período de enfermedad, se entregaba frenéticamente a la composición, trabajando de modo incansable. No sólo escribía las melodías principales ni se limitaba a las obras para piano, sino que pese a estar en un estado físico y mental muy degradado, escribía la instrumentación sinfónica completa de todas sus obras, hasta la extenuación.
Tras recobrarse de una de estas crisis, en 1834 fundaría la revista ya mencionada Neue Leipziger Zeitschrift für Musik, abanderada de las nuevas corrientes musicales defendidas por La Cofradía de David, que dirigió hasta el fin de su vida. Es en esta publicación donde da rienda suelta a su crítica musical, considerada en aquella época como excéntrica, pero que hoy día etiquetaríamos como visionaria. 
A principios del siglo XIX, compositores como Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwig van Beethoven y Carl Maria von Weber eran vistos como figuras menores por lo que se consideró una excentricidad que Schumann los elevara como grandes compositores, por no hablar de su aprecio a figuras contemporáneas, como Chopin o Héctor Berlioz. En esta nueva publicación, hizo todo esto y mucho más.

Fue alrededor de 1834 cuando se hizo cargo de la dirección de varios conciertos de Mendelssohn, de quien dijo: “Considero que Mendelssohn es el primer músico de esta época y en su presencia, como frente a un maestro, me quito el sombrero.”






En la próxima entrada os hablaré de las parejas de Schumann...¡e introduciré fragmentos de cartas que se escribían entro ellos!
Os dejo aquí un enlace de la obra que estoy tocando yo ahora mismo. ¡Una maravilla! Sonata nº 1 en La menor.





























sábado, 21 de enero de 2017

Conciertos y música para sordos


En nuestra sociedad de hoy en día se producen avances de forma continua. Podríamos decir que no siempre son positivos, pero aun así, vengo a contaros algo que cuanto menos, os parecerá interesante.
Hoy en día las personas con discapacidad auditiva, es decir sordas, pueden disfrutar también de la música .
Esto, hay gente que ha sabido potenciarlo, verlo y aprovecharlo.
Encontrams or ejemplo, el grupo francés Fumuj diseña sus conciertos desde hace un par de años de forma que sean más accesibles para personas con discapacidad auditiva.  Además de utilizar las luces en consonancia con la música, Fumuj ideó unos globos alargados que permiten a las personas sordas percibir las vibraciones. Con todo, algunos asistentes al concierto explican que aún se podría mejorar la accesibilidad, porque al no haber intérpretes ni subtítulos, las personas sordas que acuden a los conciertos no entienden el significado de las canciones.


El músico estadounidense Sean Forbes, que es sordo, ha conseguido también con sus canciones hacer la música accesible para las personas sordas. En 2006 fundó junto con Joel Martin la Deaf Professional Arts Network, una organización sin ánimo de lucro cuyo objetivo es que la comunidad sorda pueda acceder a la cultura artística (no solo la musical).





Pero también se puede rapear en lengua de signos como aparecee en el siguiente vídeo, del finlandés Signmark (su nombre real es Marko Vuoriheimo). En 2006 fundó junto con dos amigos oyentes el grupo y en 2009 se presentaron como candidatos para ir a Eurovisión con el tema del vídeo, en el que colabora el cantante Osmo Ikonen, pero quedaron segundos.


https://www.youtube.com/watch?v=Q8YzAo2haKI

Y esto es todo por hoy. Espero que os haya gustado. ¡Buen fin de semana!








Tomás Luis de Victoria



El último día de clase estuvimos estudiando a Tomás Luis de Victoria, también conocido como el músico de Dios. Más adelante averiguaremos el porqué. Aquí intento mostraros un poco su vida y algunas de sus composiciones para que vosotros podáis situarlo en un marco histórico, y si estáis interesados en la tea, averiguar más sobre este autor.       




Tomás Luis de Victoria

 Nació en Ávila el 1548, murió en Madrid en 1611.Se trata de un compositor y organista español cuya música traspasa las fronteras del Renacimiento polifónico, su equilibrio y pureza, para anunciar ya la expresividad barroca. Creció en su ciudad y comenzó su frmación musical siendo un niño en un coro. Ya en 1565 fue a Roma para perfeccionar sus conocimientos musicales y prepararse para el sacerdocio.                                    
Es allí donde ingresará en el Collegium Germanicum, fundado por los jesuitas, donde se dice que pudo recibir algunas lecciones de Palestrina, músico cuya influencia se dejará sentir en sus primeras composiciones. En 1575 recibió la ordenación sacerdotal, y tres años más tarde ingresó en la Congregación del Oratorio fundada por san Felipe Neri, donde tuvo como compañero al cantante y también compositor español Francisco Soto de Langa.

En 1587 regresó a España, donde, bajo la protección de Felipe I, fue nombrado capellán y maestro de capilla del convento de las Descalzas Reales, al servicio de la emperatriz María, hermana del monarca. Durante los años que ocupó este cargo, Victoria compuso pocas obras: sólo dos nuevas ediciones de misas y el Officium defunctorum a seis voces, escrito en 1603 para los funerales de su regia protectora.

Comparada con la de sus contemporáneos Orlando di Lasso y Palestrina, la producción de Victoria es reducida. Por otra parte, y al contrario que estos dos autores, sólo compuso música sacra: misas, motetes, himnos, salmos y magníficats. Sus profundas y sinceras convicciones religiosas otorgan un carácter especial a sus obras, de una gran pureza técnica, una intensa calidad dramática y una expresión apasionada que algunos autores no han dudado en comparar con la que transmiten los poemas de sus contemporáneos santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz.

Además del citado Officium defunctorum, de entre sus composiciones deben destacarse las misas Ave maris stella (1576), O magnum mysterium (1592) y Laetatus sum (1600), los motetes O vos omnes y Vidi speciosam, ambos publicados en 1572, y el monumental Officium hebdomadae sanctae (1585), destinado a la Semana Santa.

A continuación adjuntaré algunas de sus composiciones, y también un documental dividido en dos partes, para quien esté muy interesado (pues son extensos), que merece la pena. Yo lo vi en su día, y desde luego es muy adecuado para informarse de dicho autor.



               Officium Defunctorum, Tomás Luis de Victoria

Os adjunto información sobre esta obra que es probablemente una de las más conocidas, y que os ayudará a comprender el vídeo después.
Tomás Luis de Victoria escribió su Officium Defunctorum de 1605 en Madrid, con motivo de los funerales ofrecidos por la emperatriz María de Austria, fallecida el 26 de febrero de 1603, y para quien el músico abulense había servido como capellán privado desde 1587. Las exequias tuvieron lugar tres semanas después del fallecimiento y no parece probable que Victoria compusiera una obra de tal magnitud en tan poco tiempo. Dos meses después, la Compañía de Jesús, de quien la emperatriz fue benefactora, celebró unas solemnes honras fúnebres en su honor en la iglesia de San Pedro y San Pablo de Madrid. Es muy probable que el Officium fuera interpretado en esta ocasión ya que el músico había mantenido una estrecha relación con la Compañía desde 1565 y no parece probable que su talento fuera pasado por alto en una celebración en la que no se escatimó ningún gasto.

 En el Officium Defunctorum , brillante en sí mismo , no recurre a los adornos frívolos o al contrapunto virtuosístico practicado por los compositores flamencos de la época. En esta obra todo fluye con una sobria pero elegante naturalidad. La música está al servicio del texto, tal y como había quedado promulgado en el Concilio de Trento unos años atrás; sin embargo no es tanto al texto que habla de la muerte al que se le pone música sino al que hace vislumbrar la resurrección.

Para la composición de su Officium Defunctorum el músico abulense recurrió a las partes del común, Kyrie, Sanctus-Benedictus y Agnus Dei, y a las partes del propio de la missa pro defunctis, Introito, Gradual, Ofertorio y Comunión. Además incluye otras tres partes no pertenecientes a la misa aunque sí relacionadas con otros momentos de la liturgia mortuoria: la lección de maitines Taedet est animam meam,el motete Versa est in luctum y la absolución del cadáver después de la misa.




Tomás Luis de Victoria, el compositor de Dios, parte 1



Tomás Luis de Victoria, el compositor de Dios, parte 2




martes, 15 de noviembre de 2016

Leonard Cohen

Este 7 de noviembre falleció Leonard Cohen, una poeta, novelista y cantautor canadiense conocido a nivel mundial. Nació en Montreal el 21 de septiembre de 1934 y falleció hace apenas una semana en Los Ángeles, California.
Como músico ahondó en diversos temas como política, religión o incluso sexualidad.
Entre sus distinciones encontramos que ha sido introducido en el Salón de la Fama del Rock and Roll en EEUU y en el Salón de la Fama Musical de Canadá. Además, en 2011 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.He pensado que qué menos que una mención a este músico que nos abandona, pues esto segura de que casi todos nosotros conocíamos su famoso Hallelujah o Aleluya, que tantas veces ha sido versionada posteriormente. Aquí añado dos links. Uno directo del propio Leonard Cohen y otro de una versión que he pensado que os podría gustar.